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  • Sanar Nicaragua

Florecer juntxs

Ilustraciones de Raquel Cuéllar - Parajón


Al escribir este texto me detengo a reflexionar sobre cómo me relaciono con otrxs y conmigo, y cómo estas expresiones –habladas o no– influyen en mi bienestar que a su vez influye en el bienestar de quienes me rodean y en el de quienes les rodean a ellxs y así hasta nunca acabar. ¿Qué estoy aportando yo en ese efecto dominó? ¿Qué experiencias y emociones estoy potenciando y a cuáles estoy resistiendo? En esta reflexión, frases en cursiva aparecen sin permiso y me hacen conectar con más formas de darle significado al bienestar colectivo, a FloreSer, y a trabajar con otrxs.

Debajo de la tierra, en silencio, las raíces de los árboles se comunican, se conectan, colaboran para florecer en colectivo.



Últimamente, y quizás incrementado por la cuarentena, se ha visibilizado más la palabra bienestar y un acercamiento más holístico a este. Autocuidado es la palabra de moda. Sin embargo, con frecuencia se ve limitado a un enfoque individualista que muchas veces promueve el consumo y pone todo el peso en la persona que se ve sola frente a un mundo complejo e injusto con el mandato de “live, love, laugh” pero sin las herramientas para hacerlo ni procurarlo en otrxs.

Dormía y soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida era servicio, serví y vi que el servicio era la alegría – Rabindranath Tagore

El bienestar de unx influye indudablemente en el bienestar de otrxs. No puede estar separado. Las tragedias al otro lado del mundo hacen derramar lágrimas en este lado, las victorias se sienten propias aunque se experimenten en otros cuerpos. Reconocer este hecho nos hace cuestionarnos cómo cuidamos a otrxs y a nosotrxs, cómo construimos comunidades y vínculos, y cómo trabajamos en colectivo.


Esta interconexión no es únicamente de los seres humanos. En los últimos años, hemos descubierto que los árboles que habitan bosques viven más tiempo que los árboles urbanos, que con frecuencia son sembrados en aislamiento. Para comprender esto, un grupo de científicxs cubrió un árbol para que no pudiera acceder a los nutrientes necesarios a través de la fotosíntesis, pero dejó a otro árbol cercano, descubierto. A pesar de que la fotosíntesis es indispensable para el bienestar de las plantas, el árbol que estaba cubierto tenía todos los nutrientes. Ahora sabemos que los árboles tienen redes de comunicación que les permiten compartir nutrientes a través de sus raíces, asegurando no solo la supervivencia individual sino la de todo el bosque. Y, a su vez, esta colaboración es solamente posible si existe una relación simbiótica con hongos y bacterias en el suelo (Lagomarsino, 2019).


Mirando una flor, podemos ver que está llena de vida. Contiene suelo, lluvia y sol.

También está llena de nubes, océanos y minerales. Incluso está llena de espacio y tiempo. De hecho, todo el cosmos está presente en esta pequeña flor. Si elimináramos solo uno de estos elementos “no florales”, la flor no estaría allí. Sin los nutrientes del suelo, la flor no podría crecer. Sin lluvia y sol, la flor moriría. Y si quitamos todo los elementos no florales, no quedaría nada sustancial que pudiéramos llamar "flor". Entonces nuestra observación nos dice que la flor está llena de todo el cosmos, mientras que, al mismo tiempo, está vacía de una autoexistencia separada. La flor no puede existir por sí misma – Thich Nhat Hanh



Sobre esta evidencia a nuestro alrededor, surge el concepto de ‘florecimiento colectivo’. Esta teoría propone que las personas rodeadas de otrxs con altos niveles de bienestar podrían, a través de mecanismos relacionados con las neuronas espejo, empezar a experimentar beneficios de este también (Godwin & Truebridge, 2021). Por lo tanto, podemos decir que el bienestar de los individuos incrementa cuando el bienestar de las comunidades aumenta, creando una especie de cadena social de bienestar y llevando a la construcción colectiva del florecimiento. El florecimiento colectivo es tanto un fin como un medio para el florecimiento individual.


Todo depende para su existencia de todo lo demás.


En esta cadena de cuidados y bienestar se fundamenta nuestra iniciativa FloreSer, y mucho antes, desde allí nos posicionamos también como Sanar. Estamos seguras de que el poder de ‘estar bien’ reside en cada unx, en la semilla que sale al mundo con los nutrientes necesarios para sostener la vida encapsulada en ella misma. Creemos que nuestro trabajo se centra en dejarles ver esas oportunidades de florecimiento y generar un espacio seguro, tierra fértil, agua y luz para que ocurra. A cambio, confiamos en que estas personas creen espacios similares para otrxs a su alrededor, aportando al florecimiento colectivo, a esta interconexión de raíces entre árboles de todas las edades, de microorganismos, que en lugar de competir, aportan al bienestar del otrx. Y lo hacen con la consciencia plena de que no se puede estar completamente bien –entiéndase nutridx, a salvo, feliz, libre, plenx– mientras otrxs sufren.

Ningunx de nosotrxs es libre hasta que todxs seamos libres

En Sanar creemos que esta labor de cuidados es colectiva, lo vemos en la naturaleza, debajo de la tierra y lo vemos también sobre ella, en nuestras relaciones con otrxs. Nuestro aporte desde la psicología, el arte, la escritura, el trabajo técnico y de comunicación, es solo una parte de las condiciones necesarias para el florecimiento. Otra gran parte está en la persona que se abre a revisar sus heridas, se expone, pasa por períodos de sequía o sin frutos hasta recargar energías suficientes para florecer y alimentar a otrxs. Otra parte está en el contexto social, económico y político, que aporta o limita este florecimiento, las múltiples formas de opresión atentan contra nuestro derecho a ser felices y plenxs. Finalmente, en esta gran lista de actores del florecimiento, estás vos.

Creemos que el bienestar se construye colectivamente. Confiamos en que vas a poder ver tu rol en esta red de raíces y aportar al cuidado de otrxs desde tus propias capacidades, saberes y afectos. Creemos en tu poder de tejer vínculos, crear redes de raíces, dar y recibir. Hoy, te proponemos un espacio para dar y aportar al florecimiento de alguien más que a fin de cuentas también es el florecimiento de todxs.



Con nuestra campaña Floreser buscamos cubrir 400 sesiones de acompañamiento psicológico de marzo a 2022 a marzo 2023. Sé parte contribuyendo desde $1 a través de PayPal, comprando un producto de nuestra Casita de Trueque o compartiendo esta información.

¡Gracias por cuidar la vida junto a nosotras!